SARS-CoV-2 y los instintos primarios del Homo sapiens

Estamos viviendo un inicio de año 2020 muy intenso, donde los acontecimientos se aceleran a cada minuto, y donde las horas nos parecen días. A finales de 2019, las autoridades sanitarias chinas detectaban una neumonía causada por un patógeno desconocido hasta la fecha. El retraso en la toma de medidas por parte de todas las autoridades mundiales, ha llevado al descontrol de la situación sanitaria a nivel mundial. Dicho patógeno de la familia de los coronavirus fue bautizado como SARS-CoV-2 causante de la enfermedad Covid-19 o comunmente conocida como neumonía de Wuhan.

La situación es totalmente nueva y desconocida para la sociedad. Estamos viviendo un momento histórico, con medidas de cierre de centros educativos, teletrabajo, aislamiento en nuestros hogares, cancelación de eventos masivos, cierre de fronteras, etc. Por lo que esta situación desconocida para el ser humano, hace que los instintos más primitivos de nuestra especie, Homo sapiens, salgan a la luz. Hay que pensar que el desarrollo de la sociedad nos ha convertido en Homo sapiens especializados en una determinada tarea que beneficia al resto de la comunidad, unos saben curar personas, otros hacer cálculos estructurales, otros manejan la contabilidad de una empresa, etc. y por lo tanto, no debemos preocuparnos de servicios básicos y vitales para el ser humano, como por ejemplo la búsqueda de alimentos. Sin embargo, en los orígenes de la especie, todos los Homo sapiens debía de ser capaces de autoabastecerse.

Quizás ese sea el motivo por el cual una pequeña parte de la sociedad se está lanzando en masa a supermercados con el objetivo de tranquilizar su instintos primarios, y autoconvencerse de que van a tener provisiones en caso de una cuarentena prolongada en el tiempo.  Sin embargo, su fundamento es infundado, gracias a que como sociedad tenemos unos estamentos que velan por garantizar los servicios básicos a la misma. De tal modo, hay que pensar que si realmente se prolonga en el tiempo la cuarentena, el país dispondría de un plan lógico de abastecimiento de recursos vitales a la sociedad organizado por los cuerpos de seguridad del estado. Pero esto no llegará a ser necesario. Por lo tanto, hay que lanzar un mensaje de tranquilidad y prudencia a todos, de intentar pensar dos veces antes de tomar una decisión prematura y probablemente equivocada.

Pero esta era sólo la introducción para ponernos en contexto acerca de lo que realmente me gustaría hablar en mi post. Imaginaros uno de los peores escenarios posibles, en el cual se nos avisa que tenemos que quedarnos totalmente recluidos en nuestras casas durante un tiempo indeterminado, y que es imposible salir a comprar nada porque la distribución de alimentos y productos de higiene será provista por los sistemas de seguridad del estado. Yo ahora mismo abro mi frigorífico y mi armario despensa y tranquilamente tengo reservas de comida que bien gestionadas podrían alimentarme durante 1 mes sin ningún problema, quizás menos si me entra ansiedad y decido darme un atracón algún día. Hombre, claramente no me voy a poder permitir comer mis platos preferidos, pero al menos podré saciar el hambre de mi estómago. Pero quiero ir más allá, y mostraros algo que quizás no habíamos pensado: tendré agua corriente totalmente segura durante las 24h al día y todos los días de la semana, y a un precio asequible. Es decir, no deberé preocuparme por saciar mi sed, y es que recordad, una persona puede vivir sin comida durante largos periodos de tiempo, pero no sin agua.

Me gustaría que ahora mismo todos hiciéramos el ejercicio de valorar el servicio que se nos presta desde todas las empresas públicas y privadas operadoras de agua a nivel nacional, permitiendo que el 100% del agua de grifo en España sea potable, y haciendo que el Homo sapiens que somos, no deba preocuparse de la necesidad de buscar agua en el exterior para saciar su sed. Lógicamente, en este periodo de emergencia sanitaria, la sociedad se acuerda del sector médico. Hay que recordar que a este sector le vienen unos duros muy duros días de trabajo, con una sociedad histérica, preocupada, y con larguísimas jornadas de trabajo.

Desde aquí mi agradecimiento y apoyo. Pero a mi me gustaría que también nos acordásemos de aquellos sectores que nos proporcionan servicios básicos y vitales para nuestro desarrollo como sociedad, como el agua, energía, seguridad, etc. Gracias a todos ellos, y en especial, gracias a todos los profesionales del sector del agua, que estáis trabajando con rigor y profesionalidad para abastecernos de agua en esta situación excepcional para la sociedad. Durante estos días veo muchos memes por las redes sociales agradeciendo a las plataformas de televisión en streaming, porque el aislamiento se hace mucho más llevadero con ellas, y no les falta razón, yo mismamente mientras escribo este post, tengo puesta de fondo una serie, pues prefiero aislarme de las noticias alarmistas y sensacionalistas de los canales de televisión convencionales. Sin embargo, nadie se le ha ocurrido dar las gracias a todas las empresas del sector del agua, públicas y privadas, encargadas de quitarte de la cabeza ese instinto primario que te lanzaría de manera descontrolada a buscar agua.

Imagina y reflexiona ¿Cómo sería un día de cuarentena?

  • Me levanto a las 07.30 am, duermo un poco más de lo normal, voy a teletrabajar, por lo que me ahorro el tiempo de desplazamiento a la oficina.
  • Voy al baño y descargo mi vejiga. Por suerte tengo agua corriente para poder tirar de la cadena. Recordad que casi 3.000 millones de personas no tienen acceso al saneamiento.
  • Voy a la cocina, bebo un vaso de agua para aclarar mi garganta seca por dormir con la boca abierta (soy un roncador nato), y lleno de agua mi cafetera. Ummm café…empiezo a ser persona.
  • Me doy una ducha, soy persona tras beber café, pero soy una superpersona después de ducharme. 2 minutos de ducha, no más, hay que pensar que cada gota cuenta.
  • Me visto y empiezo a teletrabajar. A mi lado, mi botella de agua de aluminio, rellena con agua del grifo por supuesto.
  • Paro a comer, la ventaja de trabajar en casa, es que puedo preparar la comida en casa cuando quiera. Hoy decido comer un plato de pasta. Lleno la cacerola con agua y empieza la cocción… 8 minutos, pues me gusta que quede al dente.
  • Continuamos la jornada de teletrabajo hasta las 18h.
  • No me permiten salir a la calle, así que decido empezar a ver The Walking Dead (conviene tomar ideas no vaya a ser que la situación se nos vaya de las manos). Entre tanto, he puesto una lavadora, he decidido lavar las sábanas y algo de ropa blanca acumulada en el cesto de ropa sucia, que haría sin agua en casa… tendría la ropa sucia acumulada durante toda la cuarentena.
  • Para cenar, decido comer una ensalada con tomate, cebolla y atún. Los tomates que tengo en la nevera se han madurado más rápidamente de lo que pensaba, o los uso ahora o tendré que tirarlos más adelante, lo cual sería una irresponsabilidad por mi parte con la huella hídrica y de carbono que tienen.
  • Meto los cacharros al lavavajillas, por fin consigo llenarlo del todo, llevaba dos días con vajilla sucia. Recuerda poner el lavavajillas sólo cuando está completamente lleno, es la forma de ahorrar agua y energía.
  • Un poco más de tele, y a dormir mañana será otro día de encerramiento en casa. Eso sí, mi botella de agua en la mesilla de noche, por si me entra tos o sed por la noche.

Imaginad esta cuarentena, en un lugar del mundo sin un sistema de abastecimiento y saneamiento de la calidad del español. Ojalá todo el planeta tuviera acceso a un agua potable y de calidad, porque conocemos la tecnología, sólo falta la voluntad. Entre tanto, me gustaría mostrar mi profundo agradecimiento a la labor de todos los que trabajáis en prestar este maravilloso y vital servicio. Hoy, este Homo sapiens tiene un problema menos del que preocuparse y seguirá viendo la serie desde mi cómodo sofá mientras preparo mi “tele-docencia” para mis alumnos de la Universidad Politécnica de Madrid. Pero para terminar, por favor, llamo a vuestro sentido común y responsabilidad personal, controlad vuestros instintos primarios para evitar que las medidas adoptadas tengan que prolongarse en demasía en el tiempo.

Fuente: iAgua • Autor: Jorge Rodriguez Chueca